Real e Ilustre Congregación
de Nuestra Señora de los Ángeles
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Saludo del Hermano Mayor por las Fiestas 2014

saludo

Queridos Hermanos, en el Año Diocesano de la Esperanza, permitidme estas breves palabras.

¿Se ha vuelto loca la economía? Si nos atenemos a los persistentes mensajes de los medios de comunicación, pudiera parecerlo.

Ahora bien, cometeríamos un grave error pensar que estamos inmersos en una grave situación exclusivamente económica. Más allá de los factores económicos, sociales y políticos que la hayan propiciado, la crisis se ha originado principalmente por un constante deterioro de valores éticos y morales, sin los cuales no tiene razón de ser nuestra civilización.

De una u otra forma, todos hemos provocado el actual modelo de sociedad y, por lo tanto, todos somos responsables de superar juntos el desorden establecido.

De ahí, que la actitud del cristiano no pueda ser pesimista ante este mundo herido por el desaliento. A pesar de todo, Dios no nos ha abandonado y, de esta firme convicción, surge nuestra esperanza; que estamos obligados a infundir en nuestros semejantes.

Esperanza activa y dinámica; la de quién todos los días se esfuerza por salir adelante, sabiendo –eso sí- que otra Mano llegará donde nosotros no podamos.

El santo Juan Pablo II nos aconseja continuamente “¡No tengáis miedo!”; y es que el miedo es incompatible con la esperanza.

“¡Ánimo!, yo he vencido al mundo”, nos grita Jesucristo. La prueba de su victoria es la Asunción de la Virgen. Una mujer, criatura humana, participa ya, en cuerpo y alma, de su Reino.

¡Y qué modelo de confianza en Dios el de María! “El icono más expresivo de la esperanza cristiana”, la ha llamado el Papa Francisco.

Nosotros debemos imitar a quién siempre supo fiarse y esperar; abandonándonos, como Ella, a los planes de nuestro Señor. Es en los momentos difíciles, en las adversidades, cuando la esperanza del cristiano se hace viva y la fe se manifiesta en obras, actuando por amor a Dios y no por lógica humana.

Como conclusión, podemos terminar diciendo que, ante el discurso dictatorial de los profetas de la desesperanza, los cristianos estamos obligados a ser testigos valientes de la esperanza cierta, de participar con María en la victoria de Jesucristo, nuestro Señor.

No pretendo extenderme más; solo desearos unas felices Fiestas Patronales 2014, y, que todos juntos en Congregación, agradezcamos tanto a personas como a instituciones, la labor que realizan para hacer posible la ofrenda que el pueblo de Getafe tributa todos los años a María, bajo la advocación de Reina de los Ángeles.

¡Viva nuestra Patrona! ¡Viva la Virgen de los Ángeles!

Fernando Parejo Tornero
Hermano Mayor – Presidente

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